Los 13 mitos sobre la limpieza más extendidos

La necesidad de conocimiento y la curiosidad son algo innato en las personas. Necesitamos dar respuesta a diferentes tipos de preguntas, incluso cuando no conocemos una respuesta correcta o real. Hay mitos para todo; pero en ocasiones, se refieren a cuestiones tan ligadas a la vida diaria que se extienden con tal facilidad, que aún siendo falsos, es muy complicado derribarlos.

La limpieza es una parte esencial de nuestras vidas. Incluso sin ser plenamente conscientes de ello, la limpieza es fundamental para disfrutar del hogar, para estar a gusto en el trabajo o para sentirnos cómodos en contacto con otras personas. Podemos elegir dónde comer en base a la pulcritud del restaurante o sentarnos en el asiento del autobús si no está manchado.

Y es que es difícil encontrar otro hábito o actividad con tantos mitos y casi todos, tomados como verdades inmutables. Por eso, a continuación repasamos los más extendidos, con el ánimo de ayudaros a mantener una mejor higiene sin alarmismo y al precio justo (de dinero y tiempo).

 

[…] es un nido de bacterias

¿Hay más bacterias en el inodoro o en tu móvil? ¿En el cubo de la basura o en tus propias manos? Sin duda alguna hay lugares donde es más probable que haya bacterias y por tanto, a la hora de limpiar debemos tenerlos más en cuenta.

Pero todo depende de los hábitos: cuanta más actividad haya, más posibilidades habrá de acumular bacterias (telefonillos, pomos de puerta, mando a distancia, suelo, teclados de ordenador…).

En cualquier caso, no todas las bacterias son dañinas e incluso algunas las necesitamos para vivir (como ciertos microorganismos en la piel o intestinos).

La lejía limpia

La lejía desinfecta. Es decir, no se puede usar en cualquier superficie porque puede dañarla; y sobre todo, hay que moderar su uso ya que puede ser tóxica. Es preferible reducir su utilización y aplicarla después de limpiar la zona con un producto especializado.

Lo más aconsejable es reducir el uso exclusivamente a casos muy concretos de mucha suciedad o peligro de contaminación. Para todos los demás existen alternativas como los biocidas o productos con oxígeno activo.

Con una buena cantidad de jabón, basta

Está claro que necesitamos jabón para nuestra higiene personal, e incluso para ciertas superficies. Agua y jabón es la solución básica; pero no infalible para todo tipo de suciedad, como por ejemplo cuando nos enfrentamos a biofilms.

Aplicar más jabón no es sinónimo de mayor protección o limpieza. Es más, muchos jabones contienen nutrientes para las bacterias, por eso es muy importante enjuagar bien después de aplicar, ya sea en platos o en nuestras propias manos.

Frío, frío…

Que las bajas temperaturas son perjudiciales para las bacterias es una creencia bastante extendida. Cuando hablamos de alimentos, podemos congelarlos y sólo estamos dando tiempo a esas bacterias, ya que aguantan temperaturas hasta -18º.

Durante la congelación además, pueden incluso aumentar y continúan su actividad habitual al ser descongelado el producto.

Limpiar cristales con un periódico

Si no tienes nada mejor a mano… puede tener un pase. Pero la diferencia de calidad, limpieza y acabado no tiene ni punto de comparación con una bayeta profesional de microfibra para cristales. Encuentra más trucos para una limpieza de superficies de cristal correcta.

Utilizar guantes siempre es más higiénico

Usar guantes para limpiar, especialmente cuando el producto a utilizar es peligroso o dañino para la piel, es una buena práctica. Pero también es cierto, que en ciertas tareas es peor.

Puede ser mejor para tus manos utilizar guantes para fregar los platos, pero deberás entonces deberás seguir a rajatabla estos consejos:

  •         Limpiarlos y aclararlos bien periódicamente.
  •         Guardarlos siempre secos.
  •         Cambiarlos cada muy poco tiempo (un mes máximo).

Si huele bien, está limpio

Sí, pero no. El buen olor es una pista, de hecho existe lo que se puede denominar como “olor a limpio”. Pero es necesario tener en cuenta otras cuestiones para determinar el veredicto final como la textura o la apariencia. El verdadero “olor a limpio” es cuando se elimina la suciedad y las bacterias en su totalidad (se vea o no).

Existen productos en el mercado que ayudan a mantener o potenciar el buen olor en un recinto concreto; pero no por ello limpian o higienizan. El perfume es una sustancia aromática que se puede añadir a cualquier producto y conviene ser precavidos a la hora de enmascarar olores con productos químicos.

Los electrodomésticos se limpian solos

Aunque el lavavajillas utiliza agua y productos de limpieza de forma habitual, son lugares propicios para la aparición de hongos. En el caso del frigorífico y congelador, como se ha dicho antes, el frío no elimina las bacterias. Por ello es preciso limpiarlos periódicamente: no hay que olvidar que ahí se guardan o limpian los alimentos y utensilios que nos llevamos a la boca.

Hacer la cama es malo

Esta afirmación puede beneficiar según el caso, sobre todo si no estamos muy por la labor. Pero lo cierto es que no está al 100% demostrado que no hacer la cama sea bueno para evitar bacterias y ácaros.

La incidencia de la luz es beneficiosa en este sentido; pero dejar la cama sin hacer no es sinónimo de exposición a la luz natural. Pero lo mejor que se puede hacer es limpiar de forma profesional el colchón de vez en cuando y cómo no, cambiar las sábanas de forma semanal.

Remedios caseros para todo

Este es un apartado que se puede extender muchísimo. Y es que, cada cual tiene sus trucos; pero no hay que olvidar que algo que parece limpio a simple vista, puede no estar higienizado correctamente. La limpieza no es sólo ausencia de suciedad.

Un claro ejemplo lo tenemos en la utilización de vinagre o el limón, que parecen valer para todo. Estos productos no desinfectan. Es una creencia que viene de la utilización de sus ácidos y (sobre todo en el caso del limón) el aroma, en muchos productos de limpieza. Pero en esos casos contienen otros muchos componentes.

Limpiar correctamente la tabla de cocina

La tabla de cortar es un punto crítico en la higiene alimentaria, con mucha incidencia en la propagación de gérmenes. Limpiarla con agua y jabón no es suficiente, por lo que es preciso utilizar un producto especializado. Y más allá de eso, lo más recomendable es utilizar un tipo de tabla para cada tipo de alimento (carne, pescado, verduras, etc.).

La limpieza semanal es suficiente

En los tiempos que corren, difícilmente podemos aspirar a más. Lo cierto es que hacer una limpieza semanal en el hogar puede ser suficiente, pero incluso en estos casos, es conveniente hacer una o dos limpiezas en profundidad al año.

En otros casos con mayor concurrencia de gente, como puede ser una oficina, la limpieza semanal es absolutamente insuficiente.

 

Aspirar con mucha frecuencia daña las alfombras

El rozamiento, hasta cierto punto, puede acelerar el envejecimiento de ciertos tipos de alfombra. Pero no hacerlo es todavía peor; y no sólo por los peligros que puede acarrear tener una alfombra sucia: el polvo es abrasivo y si penetra en la alfombra, daña sus fibras.

Si te preocupa la vida de tus alfombras, la solución ideal es echar mano de una limpieza profesional que utilice las últimas innovaciones en este campo: inyección - extracción avanzada, vapor seco...

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