Los héroes de la limpieza


La limpieza es altamente valorada. Es sinónimo de calidad de vida y de salud. Destaca en cualquier sitio, tanto su existencia como la falta de la misma. Si no hay las mínimas medidas higiénicas, ¿quién quiere comer en un restaurante, dormir en un hotel o viajar en un tren? En un hotel por ejemplo, la limpieza es más importante que el servicio para los huéspedes; hasta el punto de que el 80% de ellos lo abandonarían si el establecimiento no cumpliese sus expectativas en este sentido. Pero yendo más allá, ¿quién se atreve a pasear descalzo por una playa sucia? ¿Y a tratarse una enfermedad en un hospital descuidado?


 La limpieza no significa lo mismo para todas las personas. Observando distintas costumbres o culturas nos podemos dar cuenta fácilmente de esto. Lo que es evidente es que una correcta higiene es sinónimo de bienestar. Y la limpieza no es solo un asunto personal que atañe a uno mismo; es un elemento de suma importancia para la convivencia y la buena salud.


Incluso en el terreno individual, un deficiente aseo personal condiciona relaciones personales y profesionales (pudiendo incluso ser motivo de despido), en una clara muestra de la importancia de la limpieza, en este caso en el ámbito social. ¿Pero cómo mantener la higiene personal en un espacio sucio?


Limpiar la casa o la limpieza de oficinas son siempre tareas que no atraen. Siempre se puede encontrar algo que apetezca más hacer, pero estamos posponiendo una tarea absolutamente imprescindible, no sólo para una buena imagen, sino también importante para la salud. Llegados a un punto, la limpieza siempre ha de llevarse a cabo; y siempre es mejor no dejarlo correr demasiado ya que el peligro para la salud aumenta.


Lo que muchas veces pasa desapercibido es el trabajo de quienes posibilitan esa limpieza. El reconocimiento para aquellos que hacen posible que vivamos y trabajemos en espacios saludables, es muchas veces obviado. Y hay quien los considera héroes por no permitir que tengamos suelos pegajosos, cristales con marca o alfombras polvorientas. Sin ellos los platos sucios se apilarían en la cocina y la basura rebosaría en los cubos.

El trabajo de limpieza es, a menudo, un trabajo invisible. Abandonamos una oficina desordenada para encontrárnosla de nuevo en perfectas condiciones al día siguiente. Salimos a la calle sin encontrar rastro de la fiesta de la noche anterior. Incluso muchas veces, llegamos a casa y no hay tareas de limpieza que hacer. ¿Acaso habrán sido los duendes que ayudaban al zapatero?

No, han sido los héroes de la limpieza. Esas personas que se encargan de hacer nuestra vida un poco mejor sin ni siquiera darnos cuenta. Gracias a ellas podemos trabajar en un ambiente saludable, descansar de manera relajada en nuestras casas y pasear por la calle con total tranquilidad. Los héroes de la limpieza son capaces de introducirse en las alcantarillas para limpiarlas y evitar que se taponen. Se encargan de que los baños más concurridos de una ciudad sean aptos para el uso.

La limpieza es mucho más que apariencia; es bienestar. Los héroes de la limpieza lo son porque cuidan de nuestra salud, sin que ni siquiera nos demos cuenta de ello.

 

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