Lo que le piden los trabajadores a la empresa


Ahorraremos la incertidumbre: no es más dinero. Cuando pensamos en las razones por las cuales un trabajador piensa en involucrarse en un proyecto profesional o permanecer en una empresa, existen varias cuestiones que se tienen en cuenta. Y muchas de ellas, se valoran de forma inconsciente.


Evidentemente, que esté bien pagado es fundamental. El trabajo debe estar remunerado y por tanto, el sueldo es algo que siempre se tiene en cuenta. Pero no es, ni mucho menos, una cuestión capital.


Existen diversos estudios que avalan esta idea y otras tantas teorías que buscan la fórmula mágica de la atracción y retención del talento en la empresa. Por ejemplo la de Laszlo Bock, premiado Responsable de Recursos Humanos de Google, argumenta que hay dos únicas razones para que sus empleados quieran ir y quedarse en la empresa:

  1. La calidad de las personas con las que se trabaja.
  2. Que el trabajo a realizar sea valioso.


Hay quien tacha esta visión de simplista, más aun viniendo de una compañía con la potencia de Google, pero nos puede dar una idea del camino que están tomando las empresas punteras. Además, incide en una cuestión que desde hace unos años está en el centro del debate: los trabajadores que se sienten valorados son más fieles y productivos. El sueldo y los beneficios sociales, según el Financial Times, no incide de manera significativa en el día a día; por tanto, no afecta tanto a la motivación para realizar el trabajo de la mejor forma posible. En otras palabras, el sueldo está fuera del debate y se da por supuesto. Lo que importa es el día a día, hasta el punto de que el 77% de los trabajadores cambiarían su empleo por uno con mayor flexibilidad antes que por uno de mayor retribución.

 

Cómo retener el mejor talento


¿Qué puedes ofrecer a tus trabajadores para que sean más productivos y quieran permanecer en la organización? Fundamentalmente, tenemos que mencionar tres condiciones indispensables:

  • Limpieza, higiene y seguridad. La salud es lo primero y como tal, la compañía debe garantizar que el trabajo se realiza en un ambiente adecuado. Esto implica una limpieza e higiene que vele por la salud de los trabajadores, y tener un plan de seguridad para minimizar otros riesgos derivados de la actividad.
  • Motivación. Un trabajador se siente motivado cuando considera que su trabajo sirve para algo, encuentra retos exigentes que puede afrontar, se siente valorado por sus superiores y comparte sus días con personas que tienen inquietudes laborales similares.
  • Estabilidad laboral. Lo que en términos generales podríamos identificar como tener cierta garantía de actividad a medio-largo plazo, un salario digno y posibilidades de desarrollo.

 

A partir de ahí, se pueden llevar a cabo muchas políticas de empresa para retener el talento. Tomando de ejemplo a las grandes tecnológicas (sin duda, las compañías que más esfuerzo dedican a atraer y retener el mejor talento) podemos ver que ofrecen espacios de trabajo dinámicos, despachos abiertos, zonas de esparcimiento, refrescos gratuitos…

Pero son cuestiones que van más allá en un mercado laboral tremendamente competitivo. En una pequeña o mediana empresa, se puede optar por acciones de mucho más impacto:

  • Formación continua. No se trata de pagar cursos u ofrecerlos dentro de la empresa, que también; sino de permitir, facilitar e impulsar que los empleados continúen con su formación. Fundamentalmente para mejorar su trabajo diario o para actualizarse; pero también para buscar nuevos horizontes y aprender más sobre otros temas de su interés.
  • Flexibilidad horaria. Es una de las demandas más habituales, junto con la posibilidad de trabajar desde casa de forma puntual. Si bien es difícil de afrontar en ciertos sectores, ofrece grandes beneficios para la empresa.
  • Material adecuado. A priori, resulta fundamental para la compañía que sus trabajadores cuenten con el material necesario y las herramientas más avanzadas para poder realizar el trabajo de la mejor forma posible. Pero también es una queja habitual de los empleados, que se pueden desmotivar con trabajos repetitivos que podría realizar un ERP y se frustran con aparatos informáticos lentos.
  • Autonomía. Siguiendo una serie de pautas marcadas y una política interna clara, el trabajador debe ser autónomo en su cometido. Tener capacidad de decisión en su ámbito y tener margen de maniobra para realizar sus tareas de la forma más conveniente, es fundamental para muchos perfiles.
  • Transparencia. La empresa tiene que poner todos los medios para que los empleados cuenten con la información que necesitan para desarrollar su labor; ni más ni menos.

 

Los empleados son las personas más importantes para una organización, antes incluso que los propios clientes; ya que son los trabajadores los únicos capaces de satisfacer sus demandas. Asegúrate de ofrecerles el mejor entorno posible para que desaten todo su potencial. La empresa será la primera beneficiada.

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