¿Cómo de limpio está tu asiento en el autobús?

¿Cómo de limpio está tu asiento en el autobús?


Septiembre es el mes de la rutina por excelencia. Después de los días libres propios de las vacaciones de verano, muchos son los que vuelven (ya sea con pilas cargadas o arrastrando los pies) a la “vida normal” y con ella, a la rutina. Levantarse temprano y asearse para ir a trabajar es la tónica común durante todo el curso que se inicia este mes; y dentro de ese programa no hay nada más rutinario que trasladarse de casa al trabajo y del trabajo a casa


En estos viajes, quien más quien menos, se deja una buena parte de la jornada y como todo lugar en el que pasamos un tiempo considerable, nos preocupa su repercusión en nuestra salud. Y más allá de eso, lo que más nos preocupa es cómo podemos convertir el transporte público en un espacio saludable y de confianza.


Por el metro o el autobús pasa una gran cantidad de gente a diario, lo cual, de por sí los convierte en un espacio en el que se comparten gérmenes, suciedad y bacterias. La cuestión no es menor, ya que cuanto más tiempo pasamos en transportes que no cumplen con los más altos estándares higiénicos, mayor es la probabilidad de enfermedad.

 


Un reciente estudio sobre la limpieza del transporte público nos deja varios datos curiosos que, seguramente, jamás hubiésemos imaginado. Como por ejemplo, que la suciedad de los famosos taxis londinenses dobla en patógenos al metro de Londres. Cualquiera que haya pasado unos días en la capital británica, diría lo contrario con sólo echar un vistazo a ambos medios de transporte; pero eso es lo más interesante de este tipo de estudios: nos recuerdan algo que en ocasiones olvidamos. Y es que la imagen es importante, pero no lo es todo; mucho menos cuando hablamos de la limpieza. Se puede enmascarar la realidad con perfumes o suelos brillantes; pero la verdadera higiene no es completa si no cuida la salud de las personas y el medio ambiente. La limpieza que se ve es agradable, pero la que no se ve es igual de importante o más.


En cualquier caso, el “topo” inglés no se va de rositas ya que su concentración de bacterias fecales es sorprendentemente alta… pero aún así, está más limpio que un banco de la estación central de tren de París. De hecho, los bancos analizados en las estaciones de la capital francesa están más sucios que cualquier medio de transporte en Londres.

Debemos ser conscientes de que cuidar el transporte público es tarea de todos. Y siendo un espacio con gran afluencia de gente, hace que debamos ser más escrupulosos en su cuidado y exigentes con quienes se encargan de poner los recursos necesarios para mantenerlo limpio. En este sentido, el estudio cita los autobuses de Berlín como el medio de transporte más limpio, seguido de los coches de Uber en Londres y el metro berlinés.  

En cualquier caso, no hay por qué alarmarse ya que podemos viajar de forma segura en el transporte público siguiendo unas mínimas medidas de precaución; como por ejemplo un buen lavado de manos y la limpieza periódica de la ropa que usamos.

¡Buen viaje!

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