¿Influye la limpieza del gimnasio en tu entrenamiento?

¿Influye la limpieza del gimnasio en tu entrenamiento?


El bienestar ha sido siempre una de las preocupaciones del ser humano; y en los últimos tiempos, la actividad física se ha erigido como uno de los fundamentos para lograrlo. Por ello, los centros de entrenamiento, clubes deportivos y gimnasios han proliferado en ciudades como Bilbao.


Los gimnasios son lugares con una gran afluencia de gente. Dependiendo del horario escogido, suelen tener una actividad frenética; pero incluso en las horas con menos clientes, lo normal es que esté continuamente entrando y saliendo gente.


Descubre por qué es importante disponer de un gimnasio limpio, cuáles son las principales dificultades para lograrlo y cómo conseguir entrenar en un espacio limpio, saludable y de confianza.

 

 

La importancia de entrenar en un gimnasio limpio


¿Existen razones para no tener un establecimiento limpio? Evidentemente, no. Porque no se trata sólo de ofrecer una buena imagen y atraer más clientes; realmente se trata de cuidar de la salud de las personas que trabajan con nosotros y de las que nos visitan. No en vano, una correcta higienización de los espacios de aseo y entrenamiento reduce drásticamente la posibilidad de contagios, como por ejemplo de hongos.


La limpieza es uno de los factores determinantes a la hora de elegir gimnasio. Los clientes relacionan la limpieza de las salas de entrenamiento con la calidad del servicio, pero, aunque no sean conscientes de ello; también impacta directamente con la calidad del ejercicio. La correcta limpieza del ambiente puede favorecer una correcta respiración durante la práctica deportiva, lo cual es uno de los fundamentos de un ejercicio físico efectivo.

Además, la limpieza rutinaria sirve para crear una mayor sensación de confort. Simples detalles como eliminar marcas de dedos en el suelo, rastros de sudor o la grasa de las máquinas tienen un impacto positivo en el bienestar de los usuarios.

 

Tener el gimnasio limpio es más difícil de lo que parece

La limpieza de un gimnasio es una labor muy exigente; por su importancia y por su complejidad. La afluencia de gente es uno de los factores que más lo complican ya que un negocio muy concurrido es más fácil que se genere suciedad (y de muy distinto tipo). Al mismo tiempo, la cantidad de gente yendo y viniendo complica las tareas de limpieza, que podrían molestar a los usuarios. Por si fuera poco, a más usuarios, más posibilidad de alergias o situaciones atípicas; por lo que se deben utilizar productos de limpieza inocuos.

La constante entrada y salida de clientes facilita el transporte de suciedad y bacterias. A este problema se une habitualmente la falta de ventilación, puesto que supone un riesgo de resfriados durante la actividad física, por lo que, dependiendo de la disposición del centro; puede no ser posible (si bien, muchos gimnasios hoy en día ya tienen renovación de aire automática). Es el caldo de cultivo ideal para la proliferación de bacterias y gérmenes si se descuida la limpieza del gimnasio.

La limpieza de los centros deportivos se complica también por los distintos materiales que podemos encontrar en el local. Por ejemplo, podemos tener distintos tipos de suelo (algunos de ellos con peligro de deslizamiento con líquidos), ventanas y espejos que requieren una limpieza diferente, material informático en la oficina, tatamis o salas en las que la actividad se realiza con pies descalzos, etc.

Por otro lado, en estos recintos deportivos solemos contar con lugares especialmente sensibles como vestuarios o saunas. La afluencia de gente facilita que los vestuarios y duchas estén húmedos de forma prolongada, con el consiguiente aumento de probabilidades de proliferación de bacterias.

Otra de las dificultades añadidas de limpiar un gimnasio es la gran cantidad de recovecos y rincones donde se acumula polvo y suciedad. La disposición de las máquinas puede minimizar este problema; pero no siempre lo permite el espacio disponible. La limpieza de estos lugares, más que exigente, es complicada: requiere tiempo y una labor concienzuda.

Y, por último, entre los principales factores que pueden convertir un gimnasio en un infierno para los limpiadores y un lugar desagradable para los usuarios, es el material de entrenamiento. Mancuernas, bicicletas estáticas, bosus, colchonetas… No sólo estamos hablando de la limpieza del local; es que tenemos un montón de material que usa mucha gente, donde se acumula suciedad, restos de sudor y polvo. Material que hay que limpiar frecuentemente y de forma individual; y maquinaria compuesta de muchos elementos con distintos puntos de contacto con el cuerpo de los usuarios.

 

Cómo tener el gimnasio impoluto

Obviando la necesaria profesionalidad del personal de limpieza, la calidad de los productos empleados y la tecnología utilizada; desgranamos las claves para tener el local de entrenamiento ideal.

 

PRIMERA CLAVE:  Periodicidad

En función de las actividades programadas y la afluencia de gente, se debe establecer un plan para realizar varias limpiezas al día. Éstas deben ser superficiales, de modo que no entorpezcan el desarrollo de las actividades. El objetivo es eliminar la suciedad más visible, mantener a raya la contaminación y facilitar la limpieza a fondo posterior.

Estas tareas pueden ser:

  • Limpiar los baños.
  • Retirar el polvo.
  • Higienizar las salas de entrenamiento.
  • Limpiar zonas con actividad intensiva (por ejemplo, sala de spinning o tatami).

 

SEGUNDA CLAVE: Higienización a fondo

Una vez se baja la persiana, es la hora de una limpieza a fondo. Si se han realizado labores rutinarias a lo largo del día, esta limpieza se puede enfocar a lo más importante. Es el momento de ventilar, desinfectar y llevar a cabo una higienización concienzuda.

Para esta limpieza es importante contar con un equipo ya que el trabajo es exigente y en ciertas ocasiones, imposible de realizar por una única persona, ya que hay que desmontar espacios (como las saunas) o mover elementos pesados (como los discos de las máquinas).

Requieren especial atención las zonas con más afluencia de gente, como los vestuarios y las duchas; así como las estancias que, por actividad continua, no se pueden limpiar a lo largo del día, como pueden ser saunas, baños turcos, taquillas…

Esta actividad también se debe centrar en elementos sensibles, como maquinaria, equipamiento deportivo y artículos.

En definitiva, la limpieza principal del día tiene el cometido de dejar el gimnasio listo para ser utilizado como si nada hubiese pasado el día anterior.

Aquí es importante disponer de:

  • Un plan de limpieza para que el personal utilice los productos adecuados para cada elemento (el plástico de las bicicletas, el metal de las máquinas de sala, los suelos de madera, los cristales de los espejos, etc.)
  • Una técnica establecida para hacerlo de la forma más eficiente y procesos que faciliten la conservación (anticorrosión, recubrimiento de cristales…).
  • El empleo de material adecuado (aspiradores, gamuzas, limpieza con vapor, rasquetas limpiacristales…).
  • Tareas definidas para cada miembro del equipo, de modo que no quede nada sin hacer.

 

TERCERA CLAVE: Limpieza del aire

En la limpieza a fondo diaria, lo primero que debe hacerse es ventilar correctamente el espacio para renovar el aire. Muchos gimnasios hoy en día tienen renovación de aire automática, muestra de la importancia de este factor.

En la limpieza del aire influye mucho la limpieza del suelo y el mobiliario; pero podemos potenciarlo con la inclusión de plantas en la decoración como potos, lirios o crisantemos, que tienen una alta capacidad de eliminar toxinas.

El empleo de perfumes, además de sólo enmascaran la suciedad, son perjudiciales para la respiración durante el ejercicio físico. Por tanto, una buena solución para un aire limpio sin molestias es el empleo de ozono como desinfectante de bacterias en el ambiente sin utilizar químicos.

Adicionalmente, podemos echar mano de deshumidificadores para los vestuarios, aparatos de purificación del aire y ventiladores que no apunten directamente a las áreas donde se entrena.

 

CUARTA CLAVE: Normas de uso

Por excelente que sea la limpieza, una actividad intensa puede minimizar sus resultados. Por ello, es recomendable fomentar el civismo y unas normas mínimas entre los usuarios.

Cada gimnasio tiene sus reglas, pero es conveniente concienciar sobre algunas normas básicas:

  • Empleo de toallas de mano al utilizar las máquinas o colchonetas.
  • Secar gotas de sudor con papel.
  • Utilización de chancletas en ducha y sauna.
  • Pasar la mopa después de la clase.
  • Abrir las ventanas de una sala que acaba de usarse.
  • Secarse en la zona de duchas.
  • No entrar a las actividades con ropa de calle.

 

Con estas claves controladas, tu gimnasio será mucho más que un lugar en el que entrenar en condiciones óptimas.

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