Alimentación e higiene. Dos conceptos que van de la mano.

 

La limpieza e higiene alimentaria profesional es fundamental para la industria de la alimentación.

Como hablamos en el post anterior, la limpieza es sinónimo de hacer las cosas bien; es un distintivo que de alguna forma, incluso inconsciente, nos inclina a pensar bien sobre una empresa. Pero en determinados negocios, es algo que va más allá.

Está fuera de toda duda que la higiene es un elemento que criba a las compañías que no cumplen los más altos estándares de higiene, como puede ser en el sector de la alimentación.

La industria alimentaria se encarga de procesar alimentos, muchos de los cuales son para consumo humano, de ahí que la desinfección sea una de sus máximas. Evitar cualquier peligro para el consumidor, incluye la limpieza excelente de las superficies sobre las que se van a manipular los productos, ya sea la materia prima, los ingredientes complementarios o el producto finalizado. Pero también es de obligado cumplimiento controlar todas las tareas que forman parte de la cadena para evitar intoxicaciones por consumo del producto final: transporte, almacenamiento, procesado, conservación, etc. Esto engloba la eliminación de residuos orgánicos e inorgánicos que estén en cualquier superficie que forme parte de la producción: maquinaria, mobiliario, utensilios, cámaras frigoríficas, lugares de almacenamiento, envases, electrodomésticos, etc.

La limpieza en la industria alimentaria, por normativa, debe hacerse con unos productos adecuados compatibles con la manipulación de alimentos. Así, el personal de limpieza debe estar cualificado para conocer los productos que emplean en sus tareas, garantizando siempre el cumplimiento legal y la seguridad tanto propia como de los demás (incluyendo los consumidores futuros de los alimentos que se procesan en el espacio a higienizar).

 

Este tipo de empresas están obligadas a tener un programa de higienización que incluye espacios, herramientas y recursos humanos (la limpieza de manos, una vez más, fundamental). Su cometido principal es el de mantener los locales limpios antes del inicio de la actividad, la limpieza de utensilios antes, durante y después de la jornada; pero también que la limpieza se lleve a cabo con sumo cuidado:

  1. Evitando que los alimentos entren en contacto con los productos de limpieza, de forma directa o indirecta.
  2. Manteniendo la higiene de los productos durante el trabajo de limpieza.
  3. Evitando que las superficies se contaminen entre limpiezas.

Así, estos programas deben establecer un protocolo que indique los trabajos a realizar, el método a emplear, los tiempos necesarios y todo lo requerido para la desinfección. La principal preocupación en la industria alimentaria es la posible contaminación de los alimentos durante su elaboración, por lo que además de estar obligadas, generalmente cumplen con escrúpulo un proceso preventivo para garantizar la seguridad alimentaria, mediante un Análisis de Peligros y Puntos de Control Críticos.

Otro de los puntos críticos de la higiene de la industria alimentaria es la alta probabilidad del surgimiento de plagas. La disponibilidad de alimentos, la temperatura para su conservación y la frecuente humedad en este tipo de establecimientos favorece la aparición de plagas, por lo que la lucha contra plagas y sobre todo la prevención, han de ser tomadas en cuenta con especial cuidado.

En el ámbito de la restauración, el trabajo de los chefs se ha convertido en imprescindible para una correcta higiene, que es uno de los principales elementos para lograr la excelencia en el negocio. Los chefs ya no son sólo cocineros, sino también los primeros responsables de una buena higiene para el producto, las instalaciones y el equipo. Su principal cometido, como responsables de cocina es, además de elaborar recetas y gestionar el equipo, mejorar el servicio día a día para garantizar la seguridad de los comensales, manteniendo la calidad y la eficiencia en el trabajo.

No en vano, según un estudio de Afidamp, uno de los principales indicadores de calidad en un restaurante es la higiene; y más aún el estado de la cocina. El mal estado de orden y limpieza de una cocina, de trascender, es una información negativa que circula a gran velocidad entre clientes potenciales con la ayuda inestimable de las redes sociales.

La higiene es mucho más que una cuestión de limpieza, es cuestión de salud. Y mucho más cuando de lo que se trata es de los alimentos que nos llevamos a la boca.

 

 

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