La limpieza del hogar: una rutina inevitable

La limpieza es una cualidad fundamental para un entorno saludable y por eso, mantener cada rincón de una casa impoluto es el principio básico para disfrutar del tiempo que pasamos en ella.

La limpieza del hogar es una tarea que, quien más quien menos, todos realizamos. Al ser como es un trabajo fundamental para tener una casa bien acondicionada en la que disfrutar del tiempo libre o del descanso, todos nos preocupamos de hacerlo en buenas condiciones. Hay incluso quien encuentra la relajación en ciertas tareas del hogar, pero no nos engañemos: teniendo la posibilidad, es mejor no coger el trapo y la fregona; más aún cuando se trabaja fuera de casa o cuando el buen tiempo invita a tomar el aire.

Consejos para mantener el hogar limpio y saludable

En cualquier caso, ya lo dice el título de este artículo: la limpieza del hogar es una rutina inevitable y como tal, antes o después debemos hacernos cargo de ella. A continuación, damos una serie de recomendaciones para que los gérmenes y bacterias de la casa no se nos revelen.

 

  • Saca la basura.

Esta tarea comienza comprando la bolsa adecuada en función de los residuos que generamos en casa. Si es demasiado grande, tenderemos a mantenerla por más tiempo y puede ser un foco de suciedad, malos olores e incluso pequeñas plagas. Por ello, es preferible que sea algo más pequeña y nos acostumbremos a tenerla en casa el menor tiempo posible. Y mientras la acumulamos, mejor en un cubo con tapa.

  • Una vez al año no hace daño.

No, obviamente no hablamos de limpiar una vez al año. Pero sí de hacer una limpieza en profundidad, a cargo de una empresa especializada al menos cada doce meses. De este modo, garantizamos una correcta higienización del entorno y aseguramos su mantenimiento con la limpieza periódica tradicional el resto del año.

  • Limpieza del lavabo.

El lavabo debería limpiarse una vez al día. Estamos acostumbrados a utilizarlo para nuestra higiene personal, razón de sobra para que podamos hacerlo con total seguridad, pero además es una de las zonas que más se manchan. Si dejamos mucho tiempo restos de pasta de dientes, jabón o maquillaje, nos resultará más difícil eliminarlos.

  • Stop cal y moho.

¿Has intentado eliminar la cal acumulada en la ducha con un producto de limpieza? Se quita, pero no es cosa sencilla. Lo mejor es secar todo lo posible las paredes con una escobilla de goma cada vez que utilizamos la ducha; de ese modo la aparición de cal y moho será menor, y su limpieza más fácil. Pruébalo.

  • Cosas a las que prestar más atención.

Todos tenemos esa tarea del hogar que nos cuesta más. Pues es ahí donde más hay que incidir. La acumulación de suciedad empeora con el tiempo y cuando decidimos tomar cartas en el asunto, nos cuesta aún más. Si te estresa limpiar el baño cada semana, hazlo cada tres días; si odias limpiar los cristales cada mes, hazlo cada dos semanas. Verás qué cambio.

  • Utiliza productos de calidad

Los productos que empleamos son básicos para una correcta limpieza e higienización. Por eso es vital comprobar su eficacia y estar al tanto de los mínimos principios de seguridad, tanto en lo personal como en la protección del medio ambiente.

  • La aspiradora, una gran aliada.

La aspiradora es siempre la mejor opción a la hora de mantener un suelo limpio y sin polvo. Si esta tarea (por tener una casa grande o por tener muchos rincones) nos lleva demasiado tiempo es preferible hacer una pasada general cada más tiempo, pero aumentando las veces que se limpian las zonas de paso. Es ahí por donde transportamos la mayoría de bacterias.

  • Los focos de infección a raya.

Es importante prestar especial atención a las zonas que, por utilización o características, más bacterias pueden contener. Por ello, no debemos olvidar limpiar de forma periódica el mando a distancia, el teléfono o los pomos de las puertas.

  • La regla de los dos minutos.

Sí, estamos hablando de la conocida técnica de productividad personal. Si algo que acaba de surgir te va a llevar menos de dos minutos, hazlo en ese mismo instante. Cuesta menos solventar una tarea si se puede hacer en menos de dos minutos que planificarla para más tarde. Y cuando hablamos de suciedad, cuanto antes se haga, más fácil será.

  • Limpieza general con alegría.

Con las horas limitadas que tiene el día es muy frecuente que dejemos el grueso de la limpieza para el fin de semana o un rato libre prolongado. Por ello, para no caer en el desánimo podemos intentar tomarlo con buen humor, aprovechando para hacer ejercicio físico o acompañándolo de buena música.

 

Limpieza profesional: una apuesta segura

La rutina de limpieza puede resultar monótona y en ocasiones nos lleva a descuidar la correcta higienización del hogar. En no pocas ocasiones nos encontramos con lugares que parecen estar limpios a simple vista, pero si profundizamos en el análisis encontramos focos de riesgo para la salud. Es aquí donde una limpieza profesional entra en juego y cada vez más, es la opción elegida por aquellas familias que por falta de tiempo o por estados de salud delicados, deciden dejar ese asunto en nuestras manos.

Si necesitas orientación para realizar una limpieza del hogar periódica o puntual (por una circunstancia especial como un fin de obra o la vuelta de vacaciones) consúltanos sin compromiso.

 

 

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